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La española más querida por los ingleses

Catalina de Aragón

Catalina de Aragón. Reina de Inglaterra

Catalina bufaba de cólera aunque en silencio. Ser una esposa obediente era una cosa, pero ser una espectadora pasiva de su propia caída era bien distinto. No pensaba doblegarse. Hacía tiempo que encontraba más fácil lidiar con los hombres si la consideraban estúpida, dócil e ingenua.

Catalina de Aragón era la pequeña de cinco hermanos, entre sus hermanas mayores estaba Juana, conocida como La Loca por lo que le hizo sufrir su marido, Felipe de Borgoña. Su madre era Isabel I de Castilla y de ella parece que heredó el fuerte carácter, lo que los ingleses les gusta llamar el orgullo español. Y también su devoción católica.

El futuro de la princesa estaba escrito con tres años cuando le prometieron con Arturo el primogénito de Inglaterra. Aunque ese matrimonio duró poco, ya que el príncipe era débil y enfermizo. Y tras un periodo incierto, Enrique VIII la reclamó como esposa y se coronaron reyes a los pocos días.

Una española llegaba al trono de Inglaterra en 1509. Como regía la época, su deber como esposa era la de procrear incesantemente para dar herederos y perpetuar el apellido Tudor.  Al menos seis embarazos, pero sólo quedaba una hija, María.

La educación de su única hija fue una de sus principales preocupaciones. Catalina había recibido una educación humanista en España y quería continuarla con su hija. Amiga de Tomás Moro, el pensador y la reina consiguieron traer unos años a la corte a Juan Luis Vives, humanista español, que fomentaba la idea revolucionaria (para la época) de que las mujeres merecían recibir tanta educación como los hombres.

Catalina y Enrique formaban una pareja modélica a los ojos del pueblo. Pero después de 18 años de convivencia, el rey se encapricha de Ana Bolena y decide que quiere anular el matrimonio con la española. Hasta entonces, había tolerado los flirteos de su marido, algo que en el pasado era normal. (Y en el presente sigue siéndolo).  El gran secreto.

Paralelismo con Juego de Tronos

Una historia que bien pudiera tener relación con la serie de George R. Martin, donde se dice que en el juego de tronos o ganas o mueres, no hay término medio. Catalina se aferraba al trono y a su marido Enrique. Intrigas, secretos, envenenamientos, alianzas entorno a la reina Catalina, artimañas de la Bolena para quitarle poder. La batalla del divorcio que el rey esperaba ganar en unos meses, le llevó seis años.

Empezaron a circular profecías en las que se decía que Carlos, el sobrino de Catalina y emperador romano además de rey de España, acudiría al rescate de todas las buenas esposas inglesas y que Enrique sería destruido en una gran batalla de sacerdotes.

¿Qué hubiera pasado si Carlos se hubiera enfrentado a Enrique? ¿Catalina no era bastante importante como para que su madre patria la apoyará con las armas? Tal vez Catalina no consintiera una batalla sangrienta prefería el sacrificio personal.

El Papa primero le sugiere que ceda y se vaya a un convento, luego demora cinco años la sentencia contra el divorcio. Y los amigos que la apoyan van desapareciendo, por miedo o porque Bolena o Enrique se encargan de que pasaran por la torre de Londres. Entre los que visitaron las celdas se encontraba Tomás Moro por ser amigo de Catalina y oponerse al divorcio.

El pueblo inglés la apoya. Las mujeres preocupaban especialmente. Un cronista de Londres documentaba un torpe y brutal intento por silenciarlas. “El 23 de agosto (1533), dos mujeres fueron golpeadas en la zona del mercado, las desnudaron de cintura para arriba y les clavaron las orejas a la bandera…por decir que la reina Catalina era la verdadera reina de Inglaterra, y no la reina Ana”. Sin embargo el castigo no pareció funcionar. “Aseguraron que morirían en la discusión por la reina Catalina”.

Catalina de Aragón como Maria Magdalena

Aunque Catalina no espera a ser rescatada, con humildad y coraje logra soportar los desplantes del que era su marido, ni apartarla de su hija ni alejarla de la corte la hacen menos guerrera. Y nada de conventos. Antes prefiere el martirio y la muerte que abandonar Inglaterra y dejar de ser reina.

Antes de morir (1536), escribe una carta a Enrique donde le pide que cuide de María, la hija de ambos.

La ironía, Ana Bolena sólo sobrevive a Catalina cuatro meses, acabará decapitada en la Torre de Londres. (En un patíbulo de Tower Green). Y la reforma inglesa y separación de Roma que Catalina pronosticaba seguía adelante, como también las ansias de Enrique por tener un varón, que volvió a casarse hasta cuatro veces más después de Bolena.

Tower Power

Tales from de Tower of London

He recorrido Londres unas decenas de veces, pero todavía me falta entrar a la Torre de Londres. Es un monumento que se me resiste, a veces por horarios y otras veces, porque me resulta violento que sea atracción turística el lugar donde Enrique VIII impartía justicia o más bien, encerraba y decapitaba a los que molestaban en sus fines. Y me da miedo hacer el recorrido y que ya nadie recuerde a Catalina de Aragón, reina de Inglaterra durante más de 20 años.

*Fuente: Giles Tremlett. Editorial Crítica. (2012) “Catalina de Aragón. Reina de Inglaterra”. 

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